Crisis y desmotivación: Cuando nos invaden la apatía, la tristeza y la desmotivación

Crisis y desmotivación:

Cuando nos invaden la apatía, la tristeza y la desmotivación

Cada día aparecen noticias en los periódicos y en las revistas como la siguiente:

  • 18 nov 2012
  • La Vanguardia
  • ANA MACPHERSON Barcelona

La crisis pasa factura en salud mental

                     crisis y salud mental

                               GHISLAIN Y MARIE DAVID DE LOSSY / GETTY
 
 

Los síntomas más frecuentes son la pérdida de control sobre la propia vida, el insomnio y las ideas suicidas; las dolencias que más crecen, la ansiedad y la depresión

Un estudio de servicios sociales y salud mental detecta un aumento de la demanda del 45%.

Sensación de pérdida de control sobre la propia vida (casi el 30% de los afectados), insomnio, desesperanza e incluso aparición de ideas suicidas (en el 15%) son los síntomas más frecuentes de los pacientes de la crisis, personas que no hubieran enfermado sin ella. Esa es una de las conclusiones de una investigación llevada a cabo en centros de salud mental de adultos y servicios sociales de atención primaria de Sabadell (Parc Taulí), Sant Feliu de Llobregat, Martorell y Eixample (Barcelona) que ha intentado medir el impacto de la crisis en la salud mental.

Quedarse sin trabajo supone perder una actividad que estructura el tiempo, que establece lazos sociales fuera de la familia y que da estatus…

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Vivimos en un momento difícil…

Un momento de cambio…

Un momento de incertidumbre…

Un momento en el que los antiguos esquemas y modelos de antes, que durante tantos años nos han estado prometiendo una sociedad de bienestar, parecen estar derrumbándose…

Un momento en el que, desde mi punto de vista, el principal veneno, la principal enfermedad, es la falta de confianza, la falta de fe y la creencia pesimista sobre un futuro incierto y nada prometedor.

En esta coyuntura, hay mucha gente que está sufriendo síntomas de desesperanza, desmotivación e incluso desconsuelo. Una apatía, muchas veces justificada; otras veces, creada por la propia estructura mental y social.

Muchas de éstas personas y empresas, están siendo víctimas de influencias sociales y culturales, que están afectando su manera de vivir, de sentir, de trabajar y de pensar.

Muchas de éstas empresas y personas, tal como nos muestra el artículo del inicio del post, están necesitando ayuda para superar estas dificultades.

Y estaría bien plantearse, ¿Qué relación hay entre el sufrimiento psicológico y la crisis social y cultural en la que estamos inmersos?

¿Qué parte de este sufrimiento y pesimismo que nos envuelve es nuestro; y qué tanto por ciento es heredado o apropiado del exterior?

Veamos algunos ejemplos que muestran como en las personas y en las empresas, hay maneras de proceder y de afrontar la situación, bien diferentes:

1. Podemos ver cómo hay familias y empresas que, aún a pesar de que la crisis no les ha afectado directamente; han modificado algunos hábitos o conductas en su día a día desde el miedo a lo que pudiera ocurrir…

2. O justo a la inversa, como es el caso de algunas personas o empresas que, viéndose directamente golpeadas por la crisis, han conseguido capearla y superarla; reinventándose, invirtiendo para progresar y con actitudes constructivas y optimistas hacia el futuro.

3. Otras personas y empresas, en cambio, han alimentado sus miedos, bajo la premisa de: “es que ahora, con la crisis, tampoco voy a encontrar trabajo… Mejor no intentarlo… No es un buen momento para sacar un nuevo producto…”; quedándose encerrados y deprimidos en su casa o en sus oficinas, con todo su pesar.

Es cierto que hay crisis, y es cierto que hay muchas personas que realmente la están sufriendo, pero:

¿Qué parte de este sufrimiento y estancamiento es real y cuál es el efecto de una neurosis colectiva?

De la misma manera, y como propondría Victor Frankl, ¿qué actitud y qué disposición nos pueden ayudar delante de las adversidades de la vida?

Victor Frankl, en su libro “El hombre en búsqueda de sentido”, nos habla de cómo pudo sobrevivir a la incertidumbre, el miedo y el terror que vivió en los campos de concentración nazi; afirmando que:

“El ser humano está sometido a ciertas condiciones biológicas, psicológicas y sociales, pero dependerá de cada persona dejarse determinar por las circunstancias o enfrentarse a ellas.”

O como afirma l. Larrañaga:

“Todo cuanto se acepta se transforma en camino… Todo lo que resistimos mentalmente lo transformamos en enemigo “

Del mismo modo, me pregunto, ¿qué podríamos aprender de los enfermos oncológicos o de las personas con enfermedades terminales, que nos podría ayudar a convivir y a resurgir en ésta crisis?

Probablemente ellos nos podrían explicar su visión habiendo perdido cosas, quizás más importantes que el dinero…

Por otro lado, cabría reflexionar sobre las raíces de la creación y el sufrimiento presente en ésta crisis, puesto que quizás, haya algo más detrás…

Durante muchos años, las personas hemos estado proyectando nuestras vidas y nuestras profesiones hacia unos ideales anclados en la era económica y materialistas del bienestar.

Tratando de conseguir y acumular dinero y prestigio a toda costa.

Un modelo que, muchas veces, ha pervertido o desviado las motivaciones y los valores que inicialmente caracterizaban nuestra carrera y nuestra profesión.

Una ambición y una ceguera que ha ocasionado muchas rivalidades, ansiedades y desconfianza en el mercado actual:

1. Dónde los clientes ya no sienten confianza hacia los empresarios y sus ofertas.

2. Dónde los empresarios ya no confían en los autónomos que les llaman ofreciendo sus servicios.

3. Dónde las personas han dejado de confiar en su valía y capacidad personal, si el mercado no las reconoce.

¿Cómo podemos recuperar esa confianza en nosotros mismos?

¿Cómo podemos volver a generar nuevos vínculos de confianza con las personas que podrían necesitar nuestros servicios?

¿Cómo podemos recuperar la credibilidad en un mercado que ahora está quemado?

¿Cómo ha de presentarse un nuevo emprendedor para que las personas crean y confíen en lo que éste quiere o puede aportar?

El primer paso, en mi opinión, estaría en revisar la integridad y la honestidad de nuestros servicios.

Parémonos un momento a reflexionar sobre los motivos y las aspiraciones de las personas y de las empresas en las últimas décadas…

Escuchemos las reflexiones sobre el funcionamiento del mundo y de la economía, bajo la visión y los ojos de un niño:

http://www.youtube.com/watch?v=QVtXe99Ytdc&noredirect=1

El niño del vídeo se plantea vivir sin entrar en el circuito económico y de trabajo de los adultos, pero, ¿qué le inquieta realmente?

¿Para qué trabajar si la única finalidad es ganar dinero para tener 15 días de vacaciones al año?

Visto así, todo pierde sentido…

Si observamos la visión de éste niño, no es de extrañar que muchos niños y adolescentes se planteen quedarse en “la ciudad de Peter Pan”…

Pero, ¿Cómo podemos “recuperar” el mercado y a nosotros mismos?

¿Cómo podemos volver a conectar con la motivación que nos hace falta para salir al mercado y perseverar, a pesar de las dificultades, en nuestro objetivo?

La propuesta es la de volver a conectar con quienes somos en realidad, con nuestros dones, con nuestros talentos, con nuestras habilidades, con nuestros deseos, con nuestros verdaderos valores; con los valores que nuestra consciencia nos dice que están bien.

Volver a conectar con la verdadera finalidad de nuestro servicio, de nuestra empresa, de nuestra pequeña o grande aportación en el engranaje social.

La pregunta ya no es porque trabajo, sino ¿Para qué trabajo?

¿Para qué sirve mi trabajo?

¿Qué aporta mi trabajo a otras personas o a la sociedad?

¿De qué manera mejorando la calidad del servicio que ofrezco otros se verán beneficiados?

¿Qué talentos especiales tengo que pueden servir para alguien o para algo más allá de mí?

Es decir, volviendo a confiar en lo que cada uno sí puede aportar.

Hay muchos estudios que demuestran como los emprendedores vocacionales tienen cuotas de éxito mucho más elevadas que los que emprenden bajo un fin material o económico.

¿Pensamos que esto es casualidad?

Yo creo que no; ya que es muy importante creer en tu causa, en tu servicio, en la ilusión hacia lo que quieres aportar; y para ello, necesitamos volver a aprender a ver y a valorar las cosas desde una actitud responsable y motivadora.

A veces no es una cuestión del trabajo que uno desempeña sino de cómo y desde dónde lo realiza. Por ello, siempre es posible trabajar sobre:

¿Cómo encontrar la motivación en mi situación, lugar o trabajo?

¿Cómo recuperar la ilusión en mi día a día?

Yo propongo, haciéndote responsable de construir y encontrar el sentido de cada situación, desde tu propio criterio y anclado en la confianza y la integridad personal.

Ofreciendo lo mejor de ti y con una actitud adecuada y constructiva ante cada uno de los retos que te plantea tu día a día.

Por tanto, el desafío no está en restablecer el sistema socioeconómico anterior sino en descubrir las claves para construir un nuevo panorama, un nuevo escenario, un nuevo paradigma que responda a las necesidades de la época actual.

“Aferrarse en lo que ha sido”o “compararse con lo que fue” … es la peor manera de torturarse y quedarse estancado.

Lo que las personas y las empresas están necesitando es:

Soltar lo anterior y atreverse a atravesar la incertidumbre en la construcción de lo nuevo, con confianza y responsabilidad; sin tirar pelotas fuera ni quedarse anclado en la queja y la autocompasión.

Para reflexionar:

¿De qué manera me estoy resistiendo a soltar los antiguos esquemas de pensamiento y/o de funcionamiento?

¿De qué manera mi miedo a la incertidumbre está bloqueando las ideas y propuestas que en realidad me gustaría llevar adelante?

¿Estoy aferrado a los libros y teorías y no me atrevo a usar mi criterio, intuición y creatividad en la construcción de nuevas alternativas de futuro?

¿Me he quedado enganchado en el pesimismo que se respira en la sociedad actual?

¿Cuál es mi margen de acción y qué actitud puedo poner en marcha para afrontar esta nueva etapa?

¡Os animo a pensar más allá del esquema mental habitual!

Esta entrada fue publicada en Adaptación al Cambio, Autoestima y Confianza Personal, Depresión y Ansiedad, Liderazgo Personal, Miedo y Inseguridad, Sentido de la Vida y Vacío Existencial, Timidez y Habilidades Sociales, Vivir en Tiempos de Incertidumbre. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Crisis y desmotivación: Cuando nos invaden la apatía, la tristeza y la desmotivación

  1. LAURA BRAVO dijo:

    Gracias por este artículo Cristina.
    Me parece una manera muy profunda de tratar el ” efecto dominó ” tan nocivo que estamos viviendo cada día.
    Para mi también es fundamental la confianza , primero en uno mismo, y luego en el resto. De esta manera vencemos el miedo a los cambios, aceptamos que existen, que vivimos en un mundo de ciclos, de toma de decisiones…. Citando como tu a Victor Frankl, somos libres, siempre, porque podemos ELEGIR. Yo elijo la confianza en mi, y hacer aquello que de sentido a mi vida wue me haga vivirla cada minuto con pasión, sin mirar hacia atrás, sólo al presente y al futuro. Muchas Gracias de nuevo! Has puesto de ” color rosa” mi mente.

  2. Víctor dijo:

    “Choose a Job you Love and you will never have to work a day in your live”

  3. Jose dijo:

    Muy buenas reflexiones, la verdad es que muestran una perspectiva del mundo interesante y que creo que no se aleja de la realidad.

    Como comentas, no solo es problema de una perspectiva material de las cosas, sinó que en el fondo hay ciertas estructuras mentales que complican el cambio y la adaptación a la incertidumbre.

    Me ha gustado mucho leer este artículo, me deja pensativo… GRACIAS

  4. Felicidades por el articulo me parece una reflexión muy necessaria y gracias por compartir-la, es difícil de liberar-se de lo pre establecido pero poco a poco con granitos de arena como el tuyo las cosas ban cambiando, personalmente estoy en varios proyectos hacia este fin, me gustaría que los conocieras y contar con tu experiencia. En la web solo se presenta uno el Cloud Housing,
    Un saludo.

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